martes, 9 de diciembre de 2014

Acordes de Murphy.



El cuerpo humano reacciona frente a cualquier estímulo.  Pensemos en el miedo,  un grito desesperado, un sujeto extraño acercándose, el sonido de una bala.  El hombre cuyo nombre no voy a escribir  - ya que así lo pidieron Yoko Ono y Paul McCartney-  fue quien provocó todas estas sensaciones en  Jhon Lennon antes de  dispararle y matarlo. 
Eso, en el caso que el ex beatle haya sentido que demasiada calma después de grabar en el estudio Record Plant  era extrañamente perturbante O que  regresar al edificio Dakota a las 10:50 de la noche , para  dar las buenas noches a su hijo era demasiado temprano, para un hombre con muchos contratos y fans.  "Ley de Murphy , le dicen". 
Manipulemos las manecillas de nuestro reloj y retrocedamos a  las 5 de esa tarde,  Jhon y Yoko salían apresurados , tomados de la mano, con la seriedad de siempre en sus rostros calmos. Los ojos jalados de la japonesa y el extraño gesto de la boca ligeramente torcida del ingles, creaban una sonrisa  artificial.  Se veían glamorosos, pero amigables. 
 Era común que los fanáticos esperaran afuera del edificio Dakota para ver a Lennon y obtener su autógrafo, ese día el hombre de las sensaciones estaba ahí,  dudando, convenciéndose, planeando.  Logró obtener  contacto con él , miró a sus ojos como el cordero y al lobo disfrazado . Lo miró detenidamente, esperando algo más, preguntando si había algo más - según la leyenda-El hombre  cuenta que Jhon lo sabía , que al firmar aquel autógrafo en el disco Double Fantasy, firmaba el contrato a la muerte.  
Pero ni  la película Ordinary People, ni  un ejemplar del libro  The Catcher in the Rye pueden explicar que alguien decida  arrebatar cual ladrón, el mundo de alguien o del mundo a alguien. 
Así es como volvemos a las 10 de la noche. Un corazón bombeaba nervioso sin motivo,  arterias repletas de sangre como un cerebro lleno de melodías que no se pudieron oír,  pasos solitarios , otros, que acompañaron  a cinco balazos y el sonido del desplome. El grito ahogado de Yoko. 
Así Lennon dejó de existir. Eterno. 
  

martes, 14 de octubre de 2014

Cuando no solo el cielo es celeste.




Todos los veranos eran iguales y ella, los amaba así. Papá  salía de vacaciones y como la mayoría de norteños  amaba el mar, el agua,  y sus palmas  arrugadas.  El trabajo lo estresaba, dejarse flotar lo renovaba.  Se olvidaba de reprocharse a sí mismo el poco interés que tuvo de joven y el extremo interés  que tenía que ponerle de viejo,  al trabajo.  Así, al final de cada conversación  trataba de impregnar en las mentes de sus tres hijos la búsqueda de los logros a futuro.  Ellos,  a veces piensan que esa meta se les fue heredada  mucho antes; desde la barriga, desde que flotaban.  Como su padre en los veranos.  
Ella – la mayor, que adora el calorsito de esa estación  -  disfrutaba las mañanas soleadas de enero de  la mano de su “papi”.  En familia iban a un club al sur y se quedaban por horas en la piscina. 
 Lo que más recuerda es la vista desde la espalda de su papá.  El color celeste de las losetas confundidas  con el amarillo si miraba directo al sol, sus formas   desvaneciéndose   en  el movimiento del  agua y a  sus hermanos  menores chapoteando.  Él solo le enseño a flotar.
En el 99 y cinco años a cuestas.  En un  verano como todos,  la dejó esperando al borde de la piscina, seguramente para nadar cómodo.  Seguirlo fue casi automático.   Mientras más avanzaba, más  lejos estaban sus pies del  fondo.   De pronto ya no sabía a qué seguía,  la cabeza despeinada había  desaparecido  y con él , el patético intento de nadar.  Nunca se explicó como llego tan lejos.   Pero nunca olvidara el color celeste intenso de las losetas mientras se hundía.
 Solo dos cosas había aprendido del hombre que llegaba por las noches y vacacionaba en verano.  Flotar y luchar.  Así salió de esa.  
Hoy con veinte años sabe que hay que luchar más para dejar de flotar.

martes, 7 de octubre de 2014

La misma historia /otra historia de Borges.


La misma historia /otra historia de Borges.

¡Ahora soy  Borges! Dijo el mejor amigo de alguien, al  ver  el gato – que rescató aquella tarde-  acurrucarse entre sus piernas, mientras echado en la plataforma de la universidad leía a Kipling.
Lo miraron raro. Creerse análogo a alguien tan complejo, podría provocarle tropiezos de patas cortas –referencia a las mentiras-. Pues, qué  se afirma de Borges.
¿Es cierto que el escritor gustaba de criar felinos? ¿Es verdad que el argentino cito al británico? Se ha dicho tanto de Borges y él ha dicho tanto de sí; que ahora no se sabe,  lo reales  que  pueden ser todas esas leyendas sobre él.  
Inciertas, cuestionadas, paradojicas. Proporcionales a su temperamento, ideas o al edípico amor a su madre. Pero, porque no amar desmedidamente a la mujer que lo anidó en su vientre nueve meses, exactamente hasta  el agosto de 1899.  Él  mismo  describe su recuerdo como puro  y grato. Un entredicho típico de su biografía.
En otra ocasión lo escuchamos diciendo: «Si no me hubieran dicho que era el amor yo habría creído que era una espada desnuda». ¿No es lindo y terrible?, se preguntaba. Dejando a su paso otra vez, esa atmósfera contradictoria de la seudo- humildad que lo caracterizaba. Como el hecho de querer ser olvidado, aun sabiendo lo imposible de ese deseo.
Fuera lo que fuere en vida, y aun más en muerte, al oír su nombre siempre saltara en las mentes admiración, no solo por su obra, también por esa forma `extraña` de mirar al ser humano. 


miércoles, 27 de agosto de 2014

Cada salida a las 6, saldré. ..



Cada salida a las 6, saldré...

Lo vio echado en el pasto a pesar del frió característico de junio ,y una sonrisa le maquiló la cara toda la tarde . A  penas pudo, ella fue  a su encuentro. En ese momento él estaba  acompañado por  amigos mutuos.  Personas, que en tan poco tiempo ganaron  su  confianza. Al  igual que el refugio donde él  se  encontraba ya hace como cuatro horas. 

 Ese  era su centro de operaciones . Ahí planeaban la próxima salida grupal o discutían sobre alguna  tarea . Observaban  a los chicos de ciclos superiores imaginando el futuro, o simplemente esperaban a que el pabellón  "A"  decidiera encender sus reflectores amarillos  a las seis de la tarde para que alumbraran los árboles que los protegían de la lluvia . Y así entre rendija de hoja y hoja  contemplar  parte de sus siluetas  iluminadas. El tiempo se paraba para escuchar sus sueños. 
Pero esta fortaleza no solo era suya , muchos aprovechaban el acolchonado espacio verde  para dormir o leer algún libro , si no estaban cómodos las mochilas eran buenas  aliadas. Los gatos que aun rondaban por ahí eran los guardianes que se dejaban acariciar hasta que se aburrían y se iban.  Las barras eran la entrada, de poco protagonismo, excepto cuando alguien decidía salir de ese ambiente irreal donde gobernaban sus mentes e ideales.  Ahí conquistaron a sus amigos y se conquistaron a sí mismos.

lunes, 25 de agosto de 2014

La novela detrás de la novela.

                           

               Cien años de soledad: la novela detrás de la novela.


Desde la primera línea de su novela maestra, Gabriel García Márquez atrapa al lector en un sin fin de experiencias. La historia de su creación, no tendría porque ser menos "macondiana" . Aunque son paralelas y sin nada en común mas que el autor, tienen una esencia de realismo mágico. Por que solo magia podía sacar a Gabo y a su esposa de las deudas y de las preguntas de los amigos curiosos. Un trabajo adicional que envolvió al propio autor, creó una historia en papel que los dejaba flacos - incluyendo a su familia- y una para los oídos de quienes no querían esperar. Y es que en la ficción y la realidad no existe punto específico del tiempo, tampoco un solo personaje observado en su diario vivir. Cuando son leídas tenemos la sensación de un pasado remoto y un futuro ambiguo que tendrá y no tendrá lugar.
La casa de clase media en las lomas de San Angel Inn, guardó como un secreto que se nos fue revelado, la historia detrás de la historia.